14 mar 2012

Un grito en silencio



Hola. Mi nombre podría haber sido Susana o María o Ana.
Pero eso, ahora, no importa.
No importa tanto el nombre como el deseo de haber podido escucharlo de los labios de mi madre. Sus abrazos, sus caricias, sus consejos o halagos.
Quiero poder ser testigo de un hermoso amanecer, mirar ese sol redondo y majestuoso que tiñe el horizonte de rojo.
Quiero verme tumbada sobre una playa. Cerrar los ojos y sentir  todos y cada uno de sus granos de arena bajo mi cuerpo. Esperar paciente la llegada de una ola hasta que ésta rompe en mi pecho y ver desaparecer lentamente su espuma sobre mi piel.

Sentir la primavera a través de sus olores. Volar como un pájaro observando los campos de amapolas como alfombras de vivo rojo cuyos tallos se mecen con la brisa. O pasar rasante por las copas de los árboles de la jungla, donde los fascinantes colores de sus aves se confunden con los del arcoíris.

Pero eso, ahora, no importa.

Quiero ver como el agua se precipita, al vacío, desde lo alto de una montaña hasta que choca contra la superficie y oír su ensordecedor rugido, o como se desplazan las dunas del desierto sin pies ni patas, o el cielo nocturnodel Sahara donde sólo tienes que alargar el brazo y, mirando las estrellas,  poder alcanzarlas.

Deseo oler y sentir la lluvia. Pequeñas gotas que sobre la piel resbalan. Abrir y llenar la boca de agua signo de poder y creación de vida.

Visitar las cumbres cubiertas de su manto blanco en cuyo interior guardan secretos de siglos pasados. Andar hasta alcanzar su fin y, arriba, poder contemplar mi frágil e insignificante existencia frente a la infinita grandeza y belleza que mis ojos observan.

Pero eso, ahora, no importa.

Tal vez sea mejor así, para no ver, ni sentir, ni oler, ni escuchar la maldad de los hombres. Aquellos que se creen con el poder de tomar la vida sin pedirla. Los mismos que después la maltratan, ofenden y discriminan.

De este modo no temo a la oscuridad, ni al dolor, ni a la pérdida. No soy victima de la voluntad de los demás ni nado a su misma corriente,  recibiendo de ellos su rechazo e intolerancia si decido nadar en otras aguas.

No aprenderé a leer, ni a escribir, ni a escuchar los relatos de guerra. Imaginar como deciden, unos pocos, el destino de otros. Como los más poderosos mandan plagas para que los débiles caigan en ellas.

Pero eso, ahora, no importa.

Porque yo no puedo decidir mi vida, no puedo ni vivirla. Soy el fruto de esa innombrable acción. Hecho, que sin haberlo cometido, me salpica y hace que me sienta vacía, despreciada e ignorada.

No ocuparé ese espacio junto a una fotografía de familia. No me acogerán esos cálidos brazos cuando caiga con mi primer paso. No dormiré en el regazo de una madre que mece y canta al ser que ama.

No compartiré secretos escondidos bajo las sábanas, ni podré sentir el contacto de otros labios contra los míos para sellar el comienzo del primer beso.

Y esto, ahora, sí importa

Porque quiero conducir mi libertad, ser dueña de mis decisiones y ayudar a aquellos que necesitan explicaciones. Comunicar y hacer ver que el amor es la primera Ley.

Porque deseo vivir, necesito vivir, sentir, oler, tocar y besar.

Porque quiero subirme a lo alto de una mesa y, abriendo los brazos, gritar: igualdad

Porque quiero andar por una gran avenida y, mientras sonrío a la gente, gritar: amistad

Porque quiero ser el bastón que apoye el caminar del anciano y, por darme sus consejos fruto de sus experiencias, gritar: gracias abuelo.

Y aunque quisiera parar el tiempo,
Y aunque quisiera que ese día desapareciera
Y aunque quisiera dejar de ser yo quien le cause la pena,
Solo grito, grito en silencio desde mi interior: no me dejes,
No me dejes morir, por favor. 
No puedo parar el tiempo. Solo se lo que quiero
Quiero que me concedas un deseo: poder hacer de este mundo, un mundo mejor.



3 comentarios:

  1. Una primera historia, un primer relato, que expresa un sentimiento y una sensibilidad digna de disfrutar con tus palabras.

    Un saludo

    PabloD

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  2. Bueno Mayte, supongo que escribirás más porque es tan bonito. ¡Tienes mano! Se nota. Ya sabes, que aparte de leer tus relatos, si necesitas algo, aquí me tienes. ¡¡¡Guapa!!!

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  3. Jo, Mayte, que chulada!! Está muy bien escrito. Te animo a que no dejes de escribir porque lo haces genial. Un besote,

    Maica

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