Pero eso, ahora, no importa.
No importa tanto el nombre como el deseo
de haber podido escucharlo de los labios de mi madre. Sus abrazos, sus
caricias, sus consejos o halagos.
Quiero poder ser testigo de un
hermoso amanecer, mirar ese sol redondo y majestuoso que tiñe el horizonte de
rojo.
Quiero verme tumbada sobre una
playa. Cerrar los ojos y sentir todos y
cada uno de sus granos de arena bajo mi cuerpo. Esperar paciente la llegada de
una ola hasta que ésta rompe en mi pecho y ver desaparecer lentamente su espuma
sobre mi piel.
Sentir la primavera a través de sus olores.
Volar como un pájaro observando los campos de amapolas como alfombras de vivo
rojo cuyos tallos se mecen con la brisa. O pasar rasante por las copas de los
árboles de la jungla, donde los fascinantes colores de sus aves se confunden
con los del arcoíris.
Pero eso, ahora, no importa.
Quiero ver como el agua se precipita,
al vacío, desde lo alto de una montaña hasta que choca contra la superficie y
oír su ensordecedor rugido, o como se desplazan las dunas del desierto sin pies
ni patas, o el cielo nocturnodel Sahara donde sólo tienes que alargar el brazo
y, mirando las estrellas, poder
alcanzarlas.
Deseo oler y sentir la lluvia.
Pequeñas gotas que sobre la piel resbalan. Abrir y llenar la boca de agua signo
de poder y creación de vida.
Visitar las cumbres cubiertas de su
manto blanco en cuyo interior guardan secretos de siglos pasados. Andar hasta
alcanzar su fin y, arriba, poder contemplar mi frágil e insignificante existencia
frente a la infinita grandeza y belleza que mis ojos observan.
Pero eso, ahora, no importa.
Tal vez sea mejor así, para no ver,
ni sentir, ni oler, ni escuchar la maldad de los hombres. Aquellos que se creen
con el poder de tomar la vida sin pedirla. Los mismos que después la maltratan,
ofenden y discriminan.
De este modo no temo a la oscuridad,
ni al dolor, ni a la pérdida. No soy victima de la voluntad de los demás ni
nado a su misma corriente, recibiendo de
ellos su rechazo e intolerancia si decido nadar en otras aguas.
No aprenderé a leer, ni a escribir,
ni a escuchar los relatos de guerra. Imaginar como deciden, unos pocos, el
destino de otros. Como los más poderosos mandan plagas para que los débiles
caigan en ellas.
Pero eso, ahora, no importa.
Porque yo no puedo decidir mi vida,
no puedo ni vivirla. Soy el fruto de esa innombrable acción. Hecho, que sin
haberlo cometido, me salpica y hace que me sienta vacía, despreciada e
ignorada.
No ocuparé ese espacio junto a una
fotografía de familia. No me acogerán esos cálidos brazos cuando caiga con mi
primer paso. No dormiré en el regazo de una madre que mece y canta al ser que
ama.
No compartiré secretos escondidos
bajo las sábanas, ni podré sentir el contacto de otros labios contra los míos
para sellar el comienzo del primer beso.
Y esto, ahora, sí importa
Porque quiero conducir mi libertad,
ser dueña de mis decisiones y ayudar a aquellos que necesitan explicaciones.
Comunicar y hacer ver que el amor es la primera Ley.
Porque deseo vivir, necesito vivir,
sentir, oler, tocar y besar.
Porque quiero subirme a lo alto de
una mesa y, abriendo los brazos, gritar: igualdad
Porque quiero andar por una gran avenida
y, mientras sonrío a la gente, gritar: amistad
Porque quiero ser el bastón que
apoye el caminar del anciano y, por darme sus consejos fruto de sus
experiencias, gritar: gracias abuelo.
Y aunque quisiera parar el tiempo,
Y aunque quisiera que ese día
desapareciera
Y aunque quisiera dejar de ser yo
quien le cause la pena,
Solo grito, grito en silencio desde
mi interior: no me dejes,
No me dejes morir, por favor.
No puedo parar el tiempo. Solo se lo
que quiero
Quiero que me concedas un deseo:
poder hacer de este mundo, un mundo mejor.
Una primera historia, un primer relato, que expresa un sentimiento y una sensibilidad digna de disfrutar con tus palabras.
ResponderEliminarUn saludo
PabloD
Bueno Mayte, supongo que escribirás más porque es tan bonito. ¡Tienes mano! Se nota. Ya sabes, que aparte de leer tus relatos, si necesitas algo, aquí me tienes. ¡¡¡Guapa!!!
ResponderEliminarJo, Mayte, que chulada!! Está muy bien escrito. Te animo a que no dejes de escribir porque lo haces genial. Un besote,
ResponderEliminarMaica