27 mar 2012

Cap. 1. El hallazgo


Cuando Eva llega junto a la semiesfera, jadeando y con la mano en su abultado vientre, intentando recuperar la respiración tras la carrera, y se apoya sobre la superficie para descansar, las ramas que circunvalan la montaña, empiezan a moverse dejando paso a un acceso.





-      ¡Drake!- grita Eva dirigiéndose a su marido- Mira, aquí hay una entrada.


Él duda, tan sólo unos segundos antes ahí no existía apertura alguna, pero a cada segundo que pasa la tierra tiembla y abre grandes grietas poniendo en peligro a cientos de personas.


-      Toma- le dice a Eva ofreciéndole uno de sus iluminadores- Haz la señal de reagrupación. Los que puedan te verán y vendrán hasta aquí. Yo, debo ayudar a los demás.


-      Drake, ten cuidado.


Y, ofreciéndole una sonrisa y acariciando su vientre, se dirigió hacia el caos.


A la vez que Eva observaba como su marido se alejaba, cogió el iluminador y, realizando la señal convenida, empezó a llegar a la entrada el primer equipo. Cuando la tierra deja de temblar la mayor parte de la caravana se encuentra dentro del refugio. Drake entra con el último grupo pero vuelve a salir. Debe ayudar a organizar los vehículos que aún siguen intactos e intentar salvar todas las piezas posibles de aquellos que están ya fuera de  servicio.


Muchos grupos, pero de pequeño número de individuos cada uno,  van apareciendo esparcidos por toda la semiesfera a medida que encienden sus iluminadores. La totalidad de miembros que componía la caravana era elevada, cerca de tres mil a lo largo de cinco años tras el cataclismo. Al principio, al encontrar un grupo aislado e invitarlo a unirse a nosotros, se creaban vínculos de amistad y camaradería. Era cada vez que rugía la tierra y volvía a llevarse parte de ellos, lo que hizo que estas uniones fueran desapareciendo, volviéndonos más reservados y distantes. Una coraza que evita  el sufrimiento de perder a aquellos que, hasta hace poco, eran nuestros familiares o amigos. Y es, a la vez, ella misma la que nos hace fuertes para sobrevivir y permanecer juntos. Una necesidad, en definitiva, de creer en la humanidad y de hacer realidad nuestro principio fundamental: buscar y crear vida.


Cuando el equipo de avituallamiento procede a repartir todo lo necesario a cada grupo, Eva rompe aguas. El personal médico acude con lo poco que dispone ya que, el vehículo sanitario sigue fuera de la semiesfera y la tierra ha vuelto de nuevo a rugir. Es Elena, una de las enfermeras, la que sale en busca de ayuda. A los pocos minutos aparece con Drake y lo indispensable para proceder con el parto. En el momento en que el  nuevo ser sale al exterior es cuando la semiesfera cobra vida. El acceso de entrada vuelve a cubrirse de ramificaciones, impidiendo tanto la entrada como la salida. Empieza a temblar y todo el espacio que en un principio parecía ser circular, se convierte en una perfecta forma hexagonal. La gente chilla asustada, temerosa de quedar sepultadas tras toneladas de roca. Elena, tras sacar con éxito a la recién nacida del vientre de Eva, la cubre con una manta y la sitúa con cuidado en el seno de su madre. Una fuerte sacudida obliga a ambas a girar y colocarse sobre el costado quedando el recién nacido entre su madre y la superficie de, la que con el tiempo acaban llamando, la Colmena.


Esa postura propicia que el bebe roce suavemente, con su muñeca izquierda, el terreno sobre el que estaban tumbadas. La colmena detiene su temblor y Eva intenta incorporarse cuando algo impide que ambas lo hagan a la vez. Cuando retira la manta, del suelo emerge un pequeño brote que rodea el brazo de la pequeña. Una raíz en forma de serpiente en cuyo centro se observa una pequeña piedra ovalada y negra.


         -¡Drake, rápido, la niña! Tiene algo sujetándole la muñeca. No puedo soltárselo.


Con un movimiento rápido, Drake coge el bisturí, con el que habían cortado el cordón umbilical, y secciona la raíz permitiendo que el brazo quede libre. Y, aunque con el mismo instrumental, intenta seccionar la parte de la raíz que aún queda unida al brazo de la niña, no lo consigue.

1 comentario:

  1. Buha!! una de los mejores relatos que he leido, espero poder leer pronto la continuación de ese y espero que sigas esforzandote todo lo que te estas esforzando que se nota que has nacido para escribir. :)

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